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(May. 02) Un matemático centenario: Leopold Vietoris (1891, 2002) Mª VICTORIA VEGUÍN CASAS |
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Un homenaje a Leopold Vietoris, el matemático europeo más longevo de toda la historia. |
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Leopold Vietoris murió el día 9 de abril del 2002 en su amada ciudad de Innsbruck. Le faltaban pocas semanas para cumplir 111 años. Era, en la actualidad, el ciudadano austríaco de más edad y el matemático europeo más longevo de toda la historia. Su vida, realmente afortunada, estuvo basada en dos pasiones: las matemáticas y la montaña. Se conservan 80 trabajos suyos de matemáticas realizados en distintos campos. El último lo escribió a la edad de 104 años. La página web del Instituto matemático de Innsbruck, ha incluido una pequeña reseña del contenido de este trabajo, como un homenaje póstumo.
Vietoris nació el día 4 de junio en Radkersburg. Realizó sus estudios de enseñanza secundaria en el “Benediktinergymnasium” de la ciudad de Melk. A los 12 años decidió que su vocación era la matemática y decidió estudiar en el Instituto Matemático de Viena. En esta institución se interesó, tras escuchar una conferencia a uno de sus profesores sobre los puntos de acumulación de un subconjunto, por un campo de la matemática que en aquellos momentos se estaba iniciando: la topología.
La topología, como cualquier rama del conocimiento humano, es el resultado del esfuerzo continuado de muchos matemáticos. Entre sus padres están: Poincare con su Analysis situ, Cantor con la teoría de conjuntos y Brouwer, que en el año 1911 expuso el teorema de la invariancia topológica de la dimensión. En 1913, Weyl, dio un curso en Gotinga sobre superficies de Riemann, insistiendo en que el concepto de variedad no debía identificarse con el de un conjunto de puntos de un espacio sino que era mucho más amplio. Un año después, en 1914, Hausdorff publicó un libro, Principios de la Teoría de Conjuntos, que en la actualidad es un clásico de la topología conjuntista.
Vietoris se propuso realizar el doctorado dentro de la línea topológica. Sus trabajos se vieron interrumpidos cuando fue reclutado por el ejército en 1914. Poco tiempo después fue herido, aunque tras su convalecencia, fue enviado de nuevo al frente. A pesar de la guerra, él continuaba con sus trabajos de matemáticas. En 1918 fue hecho prisionero, pero el trato que recibió fue lo suficientemente bueno, como para permitirle terminar su tesis doctoral.
Poco antes de caer prisionero, había tenido la oportunidad de leer, por primera vez, el libro de Hausdorff, que había sido publicado en 1914. En la primera parte de este libro se exponen, de modo sistemático, las características básicas de la teoría de conjuntos, insistiendo en que la naturaleza de los elementos no importa. La segunda parte del libro está dedicada a desarrollar los ”espacios topológicos de Hausdorff” a partir de un conjunto de axiomas. Esta obra le ayudó a perfilar su tesis.
Al ser liberado presentó su trabajo en la Universidad de Viena y aprobó un examen para ser profesor. Posteriormente, consiguió una beca de la Fundación Rockefeller, que le permitió viajar a Holanda y trabajar con Brouwer, uno de los fundadores de la topología. También colaboró con Mayer, que era el ayudante de Einstein. En este periodo realizó sus mejores trabajos, entre ellos, la Mayer-Vietoris sequence.
En 1928 obtuvo una plaza de profesor en la Universidad de Viena, en el Instituto Matemático, que le recuerda como uno de los mejores matemáticos que han pisado las aulas de esta ciudad. No obstante, la pasión que sentía Vietoris por escalar le llevó a abandonar Viena y establecer su residencia definitivamente en Insbruck.
La práctica del esquí, la escalada y el estudio de los glaciares eran sus hobbys. “La geometría de la escalada de las montañas” y “La teoría de la elasticidad del esquí” fueron algunos de sus entretenimientos. Practicó estos deportes hasta una edad muy avanzada. Encarnaba el mito de muchos montañeros que creen en la eterna juventud que proporcionan las cumbres a todos aquellos que las aman. Hasta pocos meses antes de morir era frecuente verle por las calles de Innsbruck paseando.
Vietoris opinaba que había tenido suerte en la vida por tener buena salud, poder ejercer un trabajo que le gustaba y haber encontrado el amor. Estaba profundamente enamorado de su mujer, con la que vivió 66 años de felicidad. Ella murió, a comienzos del 2002, a los 101 años. Poco tiempo después, falleció Vietoris. |
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